
El origen del nombre de la ciudad proviene de la palabra latina
legio, que hace referencia a la legión que fundó la ciudad en su actual emplazamiento. Esta tésis, comúnmente aceptada, se refuerza con el todavía valido gentilicio legionense para referirse a los habitantes de la ciudad. La evolución de
Legio a
León se explica fácilmente, pues en latín clásico, la
gi se pronuncia como si fuese una
gui, por lo que la pronunciación de
Legio sería
Leguio, algo que acabó derivando en el
Leio o
Leionem, que a su vez acabaron en el nombre actual de León.